jueves, 7 de abril de 2011

7 reglas de oro para ganar el debate decisivo

 

peruEl 3 de abril se celebrará el primer debate de verdad de estas elecciones presidenciales. El destino, y la voluntad voluble de los electores, ha querido que a poco menos de dos semanas para el día D, nos encontremos ante un escenario inesperado e interesantísimo a tenor de los últimos resultados de las encuestadoras: un virtual empate técnico entre los 3 primeros candidatos, seguidos muy de cerca por otros dos.

Y todos, los 5 candidatos, cuentan con verdaderas opciones de pasar a la segunda vuelta, por lo que la previsión es que en este debate se jugarán el todo por el todo. Ante este escenario, las preguntas que nos hacemos son: ¿Cuán preparados para ganar esta batalla están los aspirantes al “sillón de Pizarro”? ¿Tienen las habilidades necesarias para un buen desempeño? ¿Se lo tomarán todos en serio? ¿Planificarán junto a sus asesores cada detalle, cada mensaje, cada pose?

Recopilamos aquí los 7 mandamientos, del reconocido especialista John Shosky, que bien podrían ser una guía para lograr el éxito en el debate electoral:

1. No se confíe

El candidato debe estar muy familiarizado con la logística y organización del debate y no dejarlo, como suele suceder, en manos del equipo de campaña. Los que van a debatir son ellos, no sus asesores. Detalles que pueden parecer nimios como cuál es el formato; la ubicación que le corresponderá; quién tendrá a cada lado; la iluminación y sonido; conocer el nombre y trayectoria del moderador; dónde estarán ubicadas las cámaras de televisión; si habrá público presente y si puede participar, son determinantes para el éxito.

Por ejemplo, a Luis Castañeda, en el debate anterior, se le vio mirar constantemente hacia arriba, seguramente por dónde estaba ubicado el reloj para medir el tiempo de sus intervenciones. Más familiaridad con ese detalle y hubiera podido conectar mejor con la audiencia.

2. Preparación concienzuda

Además de dominar estos detalles, es necesaria una minuciosa preparación. Como hacen los buenos entrenadores de fútbol. El candidato debe tener definida la jugada de estrategia que le permita marcar el primer gol en el minuto 1 de partido, y que esto haga que los contrincantes (el resto de contendores) jueguen en función del resultado. Por ejemplo: "Me comprometo a crear 5 millones de puestos de trabajo en los segmentos más desfavorecidos de la sociedad peruana…”.

Después, debe reforzar esta idea con dos o tres hechos que sustenten esta posición y explicar por qué y cómo funcionará. Utilizar ejemplos de personas que podrían ser beneficiadas y cómo suele ayudar a hacer más comprensible y gráfica la idea.

Una vez que las ideas generales están claras, el candidato debe comparar su plan con el de su oponente, mostrando cómo la misma persona de su ejemplo no sería beneficiada por el planteamiento de sus oponentes.

El gran reto del debate es ver la manera de convertir las discusiones complejas en comentarios claros y persuasivos. En este punto Ollanta Humala fue, sin duda, quien mejor conectó con la audiencia con mensajes claros y un lenguaje directo y comprensible para todos los peruanos en el Primer Debate Presidencial 2011 organizado por el Jurado Nacional de Elecciones.

3. Sea estratégico

El que se pica pierde. El candidato que se obsesione con lo que dice su opositor generalmente se despista y pierde la batalla. Debe mantenerse firme en su punto de vista. Concentrado. No se deje mover de su posición.

4. Controle su lenguaje no-verbal

Comunicamos tanto con lo que decimos (mensaje) como con lo que no decimos (gestos). El candidato debe conectar emocionalmente con la audiencia. Como el debate va a ser televisado, debe dirigir su mirada siempre que pueda a la cámara, para crear contacto visual con los que le están viendo desde casa y que se fijan en todo mucho más de lo que creemos. En este sentido, Keiko Fujimori adornó en la anterior ocasión su terno con una enorme flor, lo que casi cortocircuita su atildada y bien estructurada presentación de ideas, pues muchos se fijaron en este detalle y perdieron el foco de sus mensajes.

Las personas son más observadoras de lo que pensamos. Fijarán su atención en los ojos (huidizos, adormilados, despiertos, vivarachos), en su boca (con media sonrisa, relajada, apretada), y sacará sus propias conclusiones. El candidato debe ser natural, no forzar modos de ser que no tienen nada que ver con su carácter. Se vería impostado y desconectaría de la audiencia. Debe controlar el estrés y la tensión del momento, y para ello es bueno mantenerse erguido y relajado al mismo tiempo, para transmitir confianza y credibilidad. Utilizar sus manos de modo espontáneo, sin exagerar, le ayudará en esta tarea.

5. Muestre una buena actitud

Muchos votantes, más que por propuestas, se dejan guiar por el carácter del aspirante. Si a las primeras de cambio se enfada, pierde los papeles o critica desaforadamente, la gente pensará que carece del temple necesario para ocupar un puesto tan importante. De igual manera, si el candidato dice o hace algo ofensivo, la audiencia se pondrá en su contra. Es mejor ser cortés. Mantener siempre una buena actitud. Dejar que sea su oponente quien ceda a la presión y pierda el control. Y ha sido precisamente Pedro Pablo Kuczynski quien se ha esforzado más en su campaña en asociarse con la alegría y el buen talante. En este debate debería ser coherente y mostrar precisamente esa buena onda.

6. Capitalice los errores

Cuando un opositor incurre en una equivocación, el candidato debe aprovechar el momento. Ir directamente al error y mostrarlo las veces que sea necesario, convirtiéndolo en un tema central del debate. La audiencia lo recordará al final del debate, y los medios de comunicación muy probablemente lo recogerán al día siguiente criticándolo.

7. Lidere, no se deje llevar

Un debate, aunque los equipos de los candidatos traten de llevarlo a la mera exposición de ideas, se acaba convirtiendo casi siempre en un carrusel de emociones. Todo sucede rápidamente. Es fácil distraerse y desviarse. Por ello, el orador requiere una estrategia clara, un pensamiento sólido, una adecuada preparación, una intervención ordenada, y un buen dominio de los argumentos que se manejan.

En el primer debate, Alejandro Toledo dejó para el final una “bomba informativa”: que se sometería al análisis toxicológico tantas veces solicitado por sus contendores. Este hecho, que podría haber sido un gol de último minuto, al ser anunciado al final del evento y no tener nada que ver con el propio debate, hizo que nadie recordara las propuestas y mensajes que minutos antes lanzó el candidato.

El candidato que quiera ganar debe saber hacia dónde quiere llevar el debate, y después dirigir a la audiencia a ese objetivo predeterminado. No se debe dejar desviar. Debe persuadir a la audiencia de que él tiene la visión, la habilidad, y las capacidades de liderazgo para hacer un buen trabajo.

Un buen desenvolvimiento en un debate, puede que no sea suficiente para ganar unas elecciones. Pero puede acercarle mucho al éxito. En cambio, malos desempeños en debates, a menudo han condenado a candidatos y los han sacado de la carrera electoral.